BabylonLab – Coastal Attitude

By 2014-10-10Press

Posted by Caro Ceri. (October 10, 2014)

Las ventanas abiertas al cielo liso de Cartagena me muestran un horizonte musical, un skyline de campanarios y cúpulas iluminadas. Desde las callejuelas adoquinadas sube el calor, la rumba y el taconeo de los caballos. También los versos de los vendedores ambulantes ofreciendo palitos de mango con limón y los de las mulatas promocionando las cocadas que cargan sobre sus cabezas; rutinas caribeñas que para cualquier ser urbano como yo son excentricidades tropicales. Estamos cerca del mar y la casona colonial lleva la sal en la piel, como si viniera de pasar un día en la playa. Casa del Coliseo es texturada. En la rugosidad de sus muros, en los tapizados rústicos, en la madera veteada que exhibe sus venas abiertas, en los boquetes de cemento que han quedado aleatoriamente en la altísima pared de ladrillos a la vista. Un hotel que despierta el sentido del tacto, al exponer superficies granuladas que dan ganas de acariciar.

Palmeras que crecen en el living, helechos que cuelgan en el pulmón de la escalera, arreglos con hojas de orejas de elefante tan perfectas y tan abundantes que, otra vez, uno tiene la tentación de acercarse y tocar… para chequear que sean verdaderas. Y lo son. El sol alimenta una vegetación exuberante y la luz es el mayor recurso en las salas de esta casa del siglo XVII.

“En la etapa de restauración, nuestra intención fue llevar el edificio de vuelta a su historia con el confort de esta década. Como había sido modificado en varias etapas a través de los años, buscar su identidad fue un trabajo complejo pero agradable. Abrir y conservar los espacios fue nuestra permanente intención” , describe Juan Carlos Arcila-Duque la labor de reconstrucción. Como un detective que va siguiendo pistas y buscando objetos para armar la trama, usó materiales de la época, textiles de fibras naturales y muebles contemporáneos con un sentimiento europeo.

La elegante sencillez logra ambientes livianos que invitan a reposarse. Y así, Casa del Coliseo transporta al centro histórico de Cartagena –a esta composición apretada de edificios amarillos, marcos azules, balcones con flores fucsias, y un teatro blanco–, el plácido aire de la orilla.  Afuera está el Caribe, radiante; adentro está la calma, en una paleta de tonos neutros que sólo levanta la voz con algún género tostado y con los colores de las frutas que se sirven en el desayuno en una mesa compartida con otros huéspedes.

Nacido en Colombia y consagrado en Miami, el decorador viajó por Latino América adentrándose es este carácter oceánico de destinos como República Dominicana, Cuba y Tulúm que fusionan herencia colonial española, ritmos africanos, raíces indígenas y una naturaleza desbordante. Después de ambientar con esta onda el hotel Wave de Curaçao y mansiones de Nueva York, Estanbul, Munich y Dubai, el style icon trae esta estética costeña a la ciudad amurallada. “El alivio permanece, la sensación de tranquilidad prolongada, la ilusión de que la marea puede lavar todas las preocupaciones y dificultades de la vida cotidiana.”

www.hotelcasadelcoliseocartagena.com

Travel tip

El edificio tiene cuatro cuerpos y permite versatilidad al hospedarse. Se puede reservar una de las 11 habitaciones, varias, o si se viaja en grupo lo mejor es alquilar un ala o la casa entera. En estos casos, se tiene acceso a la cocina y la oportunidad de contratar un chef especialista en cocina caribeña.

 

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